miércoles, 12 de marzo de 2014

Fantasía (Microrelato)


Las manos le sudaban, le temblaban los labios y el cuerpo se tensaba ante la anticipación del roce. Quería estirar la mano para acariciar aquel rostro tan deseado, pero temía romper el hechizo del momento.  Aspiraba el aire, conteniendo la respiración para dejar que su perfume embriagara sus sentidos. Se agrandaba para minimizar el espacio que separaba un cuerpo del otro, se estiraba y cambiaba de postura para rozar sutilmente un hombro, el brazo, la mano o la espalda. Su cuerpo, mente, ojos, respiración y hasta el sutil movimiento de su boca enviaba señales, y buscaba en cada movimiento una respuesta que no llegaba, que no veía, o simplemente no llegaba a decodificar.

Sus cuerpos se encontraron tras el largo juego de señales,  se tocaron con desesperación, se embebieron y se bebieron, roces, caricias, manos y piernas entrelazadas en una danza tan antigua como carnal. Lentamente las manos recorrieron cumbres y llanuras, oscuros y húmedos rincones, carne palpitante… su labios recorrieron la piel descubriendo cada uno de los sabores y texturas de aquel cuerpo extraño, nuevo y deseado.  Al abrigo de la noche fueron uno, exhaustos y satisfechos se abrazaron y así se acunaron hasta que el frío les devolvió a la realidad de estar aún de pie uno junto al otro enviando aun señales sin decodificar.