miércoles, 12 de marzo de 2014

Fantasía (Microrelato)


Las manos le sudaban, le temblaban los labios y el cuerpo se tensaba ante la anticipación del roce. Quería estirar la mano para acariciar aquel rostro tan deseado, pero temía romper el hechizo del momento.  Aspiraba el aire, conteniendo la respiración para dejar que su perfume embriagara sus sentidos. Se agrandaba para minimizar el espacio que separaba un cuerpo del otro, se estiraba y cambiaba de postura para rozar sutilmente un hombro, el brazo, la mano o la espalda. Su cuerpo, mente, ojos, respiración y hasta el sutil movimiento de su boca enviaba señales, y buscaba en cada movimiento una respuesta que no llegaba, que no veía, o simplemente no llegaba a decodificar.

Sus cuerpos se encontraron tras el largo juego de señales,  se tocaron con desesperación, se embebieron y se bebieron, roces, caricias, manos y piernas entrelazadas en una danza tan antigua como carnal. Lentamente las manos recorrieron cumbres y llanuras, oscuros y húmedos rincones, carne palpitante… su labios recorrieron la piel descubriendo cada uno de los sabores y texturas de aquel cuerpo extraño, nuevo y deseado.  Al abrigo de la noche fueron uno, exhaustos y satisfechos se abrazaron y así se acunaron hasta que el frío les devolvió a la realidad de estar aún de pie uno junto al otro enviando aun señales sin decodificar. 

Invisibilizar la protesta


La subdelegación de gobierno plantea un itinerario que alarga el trayecto en casi cuatro kilómetros e invisibiliza a los participantes de la Marcha de la Dignidad de la Vega Baja 

El pasado domingo 9 de Marzo tuvo lugar la última etapa comarcal de la ‘Marcha de la Dignidad 22 M’ organizada por la coordinadora de la Vega Baja, esta marcha tenía en un principio que arrancar desde el municipio de Albatera para unir la Vega Baja con Elche pasando por Crevillente. 

El itinerario planteado por la organización transcurría por la N-340, una carretera cuenta con una vía de servicio por la que los marchantes podrían haber recorrido el itinerario sin ningún peligro y con una mayor visibilidad. Este recorrido fue denegado por subdelegación de Gobierno que sólo planteó como alternativa la salida desde Crevillente atravesando el campo e invisibilizando a los manifestantes que como toda compañía tuvieron a los agentes de la Guardia Civil, que mientras caminaban a su lado, comentaban lo absurdo de este itinerario plagado de obstáculos que acabó con el accidente de una de las caminantes quien tuvo que ser trasladada al hospital donde tuvieron que escayolar su pierna derecha debido al traumatismo.

Ni las piedras del camino, ni el absurdo trayecto desalentaron a los manifestantes que tras más de tres horas y 14,6 kilómetros llegaron a Elche para reunirse allí con la columna del Baix Vinalopó, que habría partido a una hora similar desde Santa Pola para cumplimentar lo que para los bajo vinalopenses sería la primera de las etapas que llevarán esta parte de la columna del mediterráneo hasta Madrid.

Ayer lunes las columnas de la Vega Baja y el Baix Vinalopó se unieron a los caminantes de Alicante en la localidad de ASPE, donde fueron recibidos por el alcalde (EUPV) y pasaron su primera noche de descanso junto a los compañeros de la dignidad en marcha, otro de los colectivos participantes en esta columna del mediterráneo.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Ella (microrelato)

Ella

Ella era tan pequeña, tan diminuta, que podía caber en una lágrima. Eran tan chiquitita, que podría parecer invisible, casi inexistente, tan sutil como un fugaz pensamiento, o eso que creemos percibir por el rabillo del ojo y que nunca estamos seguros de haber visto.
Ella era tan transparente y vacua, que resultaba cuasi etérea, menos densa que el último aliento del moribundo, e igual de intensa. Nadie podía saber lo que albergaba en su extraordinario pequeño yo. Ella era tan poquita cosa, tan imperceptible, que la llevaste atada a ti durante meses, a tu lado, susurrando a tu oído, pegada a tu pecho y no la viste. Ella era tan frágil, que se alimentaba de miradas y palabras, de percepción y no la percibiste ¡Pobre pequeña! que famélica de atención te gritaba al oído con su pequeña voz, tan pequeña, tan chiquitita, tan poca cosa, que ni tan siquiera te diste cuenta que existía y poco a poco iba desapareciendo.
Ella era. Ya no es. Ya no gritará a tu oído, ni estará pegada a tu pecho, porque de tan invisible, tan pequeña, tan chiquitita, dejó de ser.