martes, 23 de abril de 2013

Morosidad: Ningún pájaro vuela alto…



Morosidad: Ningún pájaro vuela alto…

Dr. José Francisco Bellod Redondo
bellodredondo@yahoo.com, www.jfbellod.blogspot.com


Los múltiples ejercicios de ingeniería financiera instrumentados por el Ministerio de Economía ya empiezan a dar sus frutos… para la banca, claro.

Los últimos datos difundidos por el Banco de España muestran que la tasa demorosidad (el porcentaje de préstamos que resultan impagados), ha retrocedido notablemente desde comienzos de año. En noviembre de 2012 la morosidad bancaria alcanzó su máximo histórico con un 11´38% (durante el boom inmobiliario 1999 – 2007 siempre fue inferior al 1%, véase gráfico adjunto). A finales de febrero se había reducido
en 1 punto porcentual: puede parecer poco pero es ni más ni menos que 29.717 millones de euros, un 2´8% del PIB.

Desde luego es una magnífica noticia para el sector financiero, no así para la economía en su conjunto. El crecimiento de la morosidad está íntimamente ligado a la crisis económica: el elevado desempleo y la caída en la actividad de las empresas impide afrontar las deudas bancarias. Podría pensarse, contrari sensu, que una reducción de la tasa de morosidad es síntoma inequívoco de recuperación económica. Lamentablemente no es así: no sólo no hay recuperación a la vista sino que este año el PIB volverá a caer un -1´5%.



¿Qué ha originado entonces esta reducción de la morosidad bancaria? Fácil: la transferencia masiva de dinero público, nuestro dinero.

En noviembre el Gobierno creó la SAREB (Sociedad de Gestión de Activos de Entidades Bancarias), también denominado popularmente “banco malo”. Esa entidad, creada en buena medida con dinero público ha comprado a diversos bancos aquellos activos de dudoso cobro, entre ellos hipotecas. Los bancos obtienen un doble beneficio: dinero fresco, contante y sonante, y una reducción en la morosidad (ahora los morosos deben el dinero al SAREB). La banca puede presentarse así en los mercados financieros
internacionales con un aspecto más saneado y tener más fácil acceso al crédito. Hasta el momento los bancos han vendido a la SAREB 197.474 activos (hipotecas, pisos…) por un importe de más de 50.000 millones de euros.

Pero la morosidad… como la energía… no desaparece: se transforma. Aunque en este caso sería más correcto decir “se transfiere”: los ciudadanos que antes adeudaban X euros al Banco Z, ahora se lo adeudan a la SAREB. En el cuadro adjunto aparece el listado de entidades financieras beneficiadas con la venta de activos dudosos a la SAREB. Como decíamos el importe inyectado supera hasta el momento los 50.000 millones de euros, pero la legislación contempla la posibilidad de llegar a 90.000 millones.

Ya lo dijo William Blake “ningún pájaro se eleva demasiado si lo hace con sus propias alas”. Y menos aún un “pájaro bancario”, agrego yo.