lunes, 12 de noviembre de 2012

Terrorismo económico y laboral

Torrevieja, 12 de Noviembre de 2011.- Rajoy hace poco hablaba de las mayorías silenciosas, las mayorías que no se manifiestan a las que calificaba como la gran mayoría y, en el colmo del cinismo se atrevía a contabilizar como personas que apoyaban su proyecto político y económico. Halo de proyecto político y económico porque es el momento de decir las cosas claras, esto que hacen pasar por “ajustes necesarios” para superar la “crisis” económica no es realmente eso. Esto es la instauración de un proyecto Neoliberal en el que el eje pasa por el desmantelamiento de los servicios públicos para abrir un segmento económico importante a las empresas privadas, es decir, que como hasta ahora la sanidad pública y la escuela pública cumplían perfectamente su función las empresas privadas no podían acceder a los potenciales clientes, porque estos ya estaban cubiertos por los servicios públicos que pagaban de forma solidaria a través de sus impuestos. Una vez dicho esto hablaré de lo que considero terrorismo o maltrato económico y laboral. Aprobada la reforma laboral y con algo de tiempo en marcha nos damos cuenta de que ha sido el coladero para sumir a los trabajadores en el terror más absoluto, la gran mayoría de nosotros conocemos personas que día a día tienen que “tragar” con imposiciones injustas por miedo a perder su puesto de trabajo que van desde imponer jornadas más largas y rebajas del salario hasta amenazar a los empleados con el despido si deciden sumarse a la huelga. Esto señoras y señores no es más que maltrato y terrorismo, no me extraña que esos trabajadores en un país donde el paro se ha disparado hasta superar el 25% tengan terror de manifestar su descontento o hacer huelga, es lógico, de esos sueldos –en muchos casos de miseria- depende el sustento de la familia. Pero este no es el peor de los maltratos que sufrimos los ciudadanos de este país, el más brutal, el más infame es el terror a perder la vivienda, ese estado de indefensión ya se ha cobrado más de una víctima mortal y hasta este momento todo lo que había planteado el ejecutivo era considerar como un delito intentar parar un desahucio. Ahora, cuando los medios de comunicación se han hecho eco de las muertes de tres ciudadanos, que ante el sentimiento más absoluto de que su vida estaba acabada con la pérdida de su vivienda y la espada de Damocles que supone que además de no tener un techo acarrearás una deuda de por vida, han decidido quitarse la vida. Algunos me dirán que no han sido los bancos ni nuestros políticos los que han matado a estas personas, pero lo que ha pasado es que esos bancos y esos políticos los han ayudado a subir a la ventana y cuando la cosa estaba fea les han dado el empujón final. Lo que más me exaspera es saber que los dos partidos mayoritarios, los mismo que hace menos de un mes y medio impidieron que la propuesta de Izquierda Unida de la dación en pago retroactiva saliera adelante, ahora se quieren erigir en los salvadores de los afectados por las hipotecas y, cuando ven sus manos manchadas de sangre consideran que es hora de atacar el problema. Perdonadme que no me ría, que no lo agradezca, el momento era hace unos años, cuando todo esto se puso de manifiesto, cuando nos dimos cuenta que los desahucios se estaban transformando en un problema social importante al que había que ponerle una solución justa. Porque no me digáis que no es al menos paradójico que los impuestos de los desahuciados sirvan para pagar el rescate de sus desahuciadores. Ni a al mismísimo Marques de Sade se le ocurriría una maniobra tan retorcida. Son muchas las razones y los motivos para considerar que estamos inmersos en un proceso de terrorismo económico y laboral, vosotros sois los que podéis contarme a mi miles de casos. Por este motivo yo pido que rompamos con nuestros maltratadores, sé que es difícil, sé que puede dar un poco de miedo, sé que el miedo nos sume en la apatía. Pero esta semana tenemos dos ocasiones de plantar cara a nuestros torturadores psicológicos. La primera esta misma tarde en la puerta del ayuntamiento acudiendo a la concentración de Stop Desahucios, la segunda este miércoles, participando de forma activa en la huelga general. El 14 N no consumas, no hagas trabajar a nadie, no lleves a tus hijos al colegio, has huelga (si puedes) y sobre todo no dejes que te cuenten entre la mayoría silenciosa, porque de esa manera no haces más que darle más poder a tu maltratador.