domingo, 11 de noviembre de 2012

La opacidad de la transparecia

Estupefacta y ojiplática me quedé esta mañana al leer en el periódico Información que el PP de Torrevieja apoyaba la gestión del Alcalde Dolón, a la vez que echaba balones fuera y reprendía a la oposición por sacar a la luz el espinoso asunto de los móviles municipales, diciendo que en realidad la culpa de todo la tienen quienes han sacado a la luz pública los hechos sin preguntar primero. Defienden en su tesis que la oposición puso el ventilador a funcionar sin preguntar primero al, ya conocidísimo por su gestión transparente, alcalde y su acólito Albaladejo, ¿o es al revés? Con estos dos ya estoy perdida, nunca se sabe en nuestro dichoso pueblo quien es en realidad el que lleva las riendas del consistorio, y parece ser que los rumores no apuntan precisamente al joven alcalde. Pero lo que más me ha llamado la atención de las declaraciones oficiosas, es que en su defensa esgrimen que la oposición debería haber evitado que los vecinos conociéramos el uso que algunos concejales y asesores dan a sus móviles OFICIALES. Disculpen las mayúsculas, si pudiera lo escribiría también en letra gótica y fosforito para que se viera bien la palabra, OFICIALES, es decir, que son los terminales que se les asignan a los concejales y asesores para su uso en el ejercicio de sus funciones. Permítaseme que dude que llamar a la novia de uno, concertar citas con profesionales del sexo, descargar vídeos pornográficos, o contratar un servicio de alertas deportivas se pueda considerar que fueron realizadas en el ejercicio de sus funciones. Lo que si considero un alarde de opacidad y de mala gestión es echar las culpas sobre los demás y afirmar que la oposición ha hecho daño a las familias de quienes han malversado fondos públicos. Permítanme que les recuerde que no ha sido la oposición quienes han marcado los números “malditos” en los móviles del Concejal Plaza, no han sido ellos los que han mantenido largas y amorosas conversaciones con la novia de Montoro, no ha sido ni el PSOE, ni APTCe, ni Los Verdes quienes han disfrutado de Gol TV o descargado vídeos pornográficos desde sus móviles, pagados con el dinero de todos los torrevejenses, entre otras cosas porque no los tienen; estos móviles sólo son asignados a los concejales miembros del equipo de gobierno, asesores y determinados funcionarios, que no todos. Pero es evidente que no está en el espíritu del Partido Popular torrevejense instaurar la transparencia por sistema en el sistema. Demasiado acostumbrados están a hacer de nuestro pueblo su cortijo personal y quieren pasar de todo esto con unas simples disculpas de un concejal que no sólo debería haber sido cesado, sino que además debería haber sido denunciado por sus propios compañeros de bancada como valedores de la buena gestión y la defensa del pueblo torrevejense. Porque señores, lo hecho por este concejal, que ya no es presunto uso, sino uso confeso de un terminal oficial para realizar llamadas personales está tipificado en el Código Penal bajo el título de Malversación de Caudales Públicos, que dice así: Artículo 432. “La autoridad o funcionario público que, con ánimo de lucro, sustrajere o consintiere que un tercero, con igual ánimo, sustraiga los caudales o efectos públicos que tenga a su cargo por razón de sus funciones, incurrirá en la pena de prisión de tres a seis años e inhabilitación absoluta por tiempo de seis a diez años” para luego matizar en el artículo en el punto tercero que “Cuando la sustracción no alcance la cantidad de 4.000 euros, se impondrán las penas de multa superior a dos y hasta cuatro meses, prisión de seis meses a tres años y suspensión de empleo o cargo público por tiempo de hasta tres años”. Como no soy abogada y desconozco el montante total de los importes de las llamadas, ya que sólo se ha tenido acceso por parte de la oposición a las de los meses de octubre y noviembre de 2011 puedo suponer que como mínimo al Sr. Montoro le pueden caer además de una multa, pena de prisión de hasta tres años y una inhabilitación, pero es evidente que hay quienes quieren arreglar el asunto con unas míseras disculpas. Se ve que aquí todo se arregla igual, con un “Lo siento mucho, me he equivocado, no volverá a suceder” Publicado originalmente en el periódico información de Alicante