jueves, 17 de marzo de 2011

¡Qué fácil era parar a esperar que las cosas ocurrieran!

o del porqué de la era de la inmediatez 


Jueves, diez y media de la noche. En mi libro electrónico me esperan más de cincuenta apasionantes títulos que leer (todos los días leo un poco, pero no al ritmo que yo solía hacerlo), mis hijos por fin de han ido a acostar después de pasar frente a mí como almas  en pena, y yo enganchada a la pantalla. ¿Por qué? os preguntaréis, no creáis que no me hago la misma pregunta cada noche, cuando en vez de cerrar ordenador y pasar página, enciendo el portátil y me lo llevo a la cama para seguir: investigando, leyendo, tuiteando, buscando, tejiendo en las redes digitales, y todas esas cosas que la modernidad nos obliga a hacer para tener presencia en la red. ¡Parad! ¡Parad! no penséis que es una cuestión de mera vanidad personal, ni que quiero ser más famosa que José Saramago con mis post. La razón es mucho más prosaica, estoy intentando crear una estrategia de marketing online para lengualatraba  -la modesta pero prometedora empresa (que voy a decir yo) de la que formo parte- y conseguir, siendo francos, más clientes. ¡Con lo fácil que era antes de la era digital! uno se sentaba en su escritorio y esperaba que con su trabajo, profesionalidad y buen hacer los clientes fueran llegando, y felices con nuestra diligencia y excelencia, nos mencionaran ante otros posibles clientes.
Eso amigos míos es agua pasada, ahora no te puedes quedar sentado (bueno sentado si, pero atado al maldito ordenador) esperando que alguien entre por la puerta. Es más, por aquí nadie entra por la puerta, entran por la página web, el correo electrónico, los anuncios en las web especializadas, gracias a los contactos conseguidos con mucho esfuerzo en las redes sociales, etc.

Si meus amics, es hora de reciclarnos, convertirnos- sino bien en expertos al menos en neófitos- en estrategias de mercadotécnica, redes sociales, SEO y demás "artes" que escapan a mi corto entendimiento. ¡Soy de letras!, lo mío es escribir. Ya sé que escribo, pero me gustaría hacerlo en más de 140 caracteres.
Hoy he perdido la cuenta de los tweets, retweets, followings, actualizaciones en el muro y compartir que he hecho. Creo que en cualquier momento tendré que enviarme a hacer un juego nuevo de huellas dactilares, porque las mías se están gastando. Conste que no me estoy quejando, solo estoy poniendo con letras una realidad con la que me topo (mejor dicho choco frontalmente) día a día: ¡Si no estás en la red no existes! y es necesario existir.
Así que mis queridos amigos, twittear, escribid muchos post, mantener al día vuestras redes sociales y haced bien los deberes, que sino os quedaréis fuera de juego.
Y si no es mucho pedir, seguidme en Twitter y Facebook, que todo este esfuerzo al menos dé algún fruto!

NdE: Esta realidad solo es aplicable a los freelancer, personas en proceso de búsqueda de empleo y empresas.